La dulzaina del Palacio de la Aljafería (Fragmento)

Agoreros los hay en todas partes. De toda casta y pelaje. Y es que la inquietud por el futuro es una de las preocupaciones germinales del ser humano. De ahí la maleza de videntes, visionarios, vaticinadores, adivinadores, médiums, quirománticos y astrólogos que día a día, noche a noche, madrugada a madrugada tratan de valerse de ello para medrar y parasitar; maleza esta, que los hombres y mujeres sensatos tenemos que desbrozar de nuestra tranquila existencia para caminar hacia lo que hasta el más tonto es capaz de vaticinar, la muerte.

¡Ay! La muerte. No es moco de pavo, amigos. He ahí la suprema inquietud. Alma máter de existencial

La dulzaina del palacio de la Aljafería

istas, curas y poetas. Objetivo y obsesión. Nada como la muerte para hacernos a todos infelices comunistas en su reparto igualitario de dádivas postreras: olvido y ceniza; para homogeneizar ideologías y creencias, ambiciones y desesperos.

Pero ando yéndome por las ramas. Dita sea…

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